viernes, 13 de julio de 2018

EN CONSTRUCCIÓN

Este sábado 14 de julio a las 9 de la mañana juegan por el tercer puesto del mundial de fútbol Inglaterra y Bélgica, partido que muy seguramente va a tener muy poca importancia para los aficionados al fútbol. Quiero hablar de los contendientes de este desvalorizado encuentro, pues sus historias para llegar hasta esta instancia de semifinal son muy distintas más tienen el mismo objetivo, ser campeón del mundo. 

Añorando la generación dorada que brilló en el Mundial de 1986, la Federación belga de fútbol decidió hacer un cambio total de su forma de jugar el fútbol en el país y por eso a finales de los noventa, Michel Sablon, director técnico del organismo, encabezó un ambicioso proyecto que cambiaría radicalmente la forma de trabajar con los jóvenes. Tras hacer un análisis de la situación y estudiar modelos de diferentes países, convenció a la federación, clubes y escuelas de fútbol para trabajar a partir de unas premisas comunes. Con el concurso de 4 universidades, entre ellas, la conocida universidad de Lovaina y después de muchos estudios, crearon centros de formación que los ha llevado a elevar la condición técnica y táctica de los jugadores belgas.
Inglaterra en busca de una nueva identidad decidió apostar al futuro. Miró hacia las categorías menores y con ello la selección de Inglaterra sub-20 y la sub-17 consiguieron ser los campeones mundiales de sus categorías. Dos campeonatos mundiales en pocos meses. También la sub-19 se consagró campeona de Europa y la sub-21 llegó a semifinales en el torneo continental, además ganó el torneo Esperanzas de Toulon. Hoy Inglaterra sabe que tiene la mejor cantera de jugadores juveniles y que su fútbol empieza a cambiar y progresar.
Inglaterra y Bélgica se han propuesto ser campeones mundiales de fútbol en Qatar 2022 y muy seguramente con el fútbol mostrado en este certamen ecuménico de Rusia tienen todos avales para poder lograrlo. En un ensayo titulado “Ganar batallas, nunca la guerra” del libro “Sables y utopías”, Mario Vargas Llosa, premio nobel de literatura peruano, escribe sobre las ideologías y cómo los ideólogos liberales como él siempre están condenados a pelear batallas con sus ideas, ganarlas y después imaginar como esa idea no se cambie, no se tergiverse o lo peor, no se manipule de tal manera que una propuesta bien intencionada consiga un resultado totalmente opuesto a lo que se quiere en primera instancia. Vargas llosa en este escrito dice que “Siempre se libran batallas, se ganan y se pierden, pero la guerra nunca termina”.
Estoy completamente convencido que Inglaterra y Bélgica ven este “no llegar a la final de Rusia 2018” como una batalla más de una contienda que nunca se acaba y que los procesos se deben respetar. Saben que son un producto en construcción y por ende la consecución del objetivo está un poco más lejana.  Colombia hoy debe empezar a construir su producto, hacer su proceso, crear su nueva identidad, con la paciencia y sapiencia necesaria para comprender que peleando las batallas de esta guerra que nunca termina se pueden lograr los más grandes objetivos, incluso llegar a ser campeón del mundo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario