lunes, 16 de julio de 2018

DESAFIANDO EL ESTABLECIMIENTO



El fútbol es de todos y es de nadie.

Ninguna frase podría sintetizar mejor la esencia de ese juego que bien puede practicarse con una bola de trapo en descampados de diferentes dimensiones, con dos porterías hechas con palos o piedras o bien en estadios espectaculares, con balones vivos en colores, en césped bien cuidado y con arcos reglamentarios. En una u otra situación, el fútbol tiene esa virtud de ser universal y como tal, el orgullo de no contar con dueño.


Sí, el fútbol es universal y así lo han entendido los jugadores de dos excelentes equipos que nos mostraron el nuevo camino del fútbol moderno, con dos entrenadores, el francés, veterano de mil batallas, insaciable y renovado, al igual que el bosnio responsable de los croatas, con ganas de comerse el mundo desde su primera experiencia como seleccionador nacional.

Fueron los mejores equipos de un mundial loco, trepidante, renovado, tan intenso como el juego, en donde se demostró que, de verdad, el fútbol es un juego colectivo. Con propuestas tan atrevidas como la de Islandia defendiéndose en su área y sin cometer faltas o la de un México atacando constantemente y por eso convirtiendo a su arquero en figura o la de Bélgica, un equipo capaz de jugar a una velocidad y sincronización exquisita. Un mundial en donde se le encontró el antídoto a la posesión de pelota de los alemanes, los españoles y los brasileños, con flexibilidad en los sistemas de juego de varios seleccionados. Un campeonato en donde las figuras fueron aquellas que le sumaron a su gran condición técnica una extraordinaria dosis de bravura y entrega física. Un certamen que mostró el nuevo rol del centro delantero, que expuso la necesidad de renovar la posición del volante de primera línea luego de deleitar la vista viendo jugar a Kanté, la importancia relevante que hoy tienen los volantes mixtos como Modric y Rakitic. Un torneo que nos dió la libertad y el derecho a soñar con el talento de las figuras y es por eso que Mbappé, Hazard, De Bruyne y Griezmann nos ilusionan con sus jugadas, con el VAR fungiendo como “el gran hermano” y la pelota quieta siendo particularmente protagonista.

Es por todo esto que Francia, en este Mundial Rusia 2018, luego de pasar todas estas pruebas, demostró ser el mejor: en defensa y en ataque estuvo equilibrado, fue flexible en su sistema, tuvo simetría en su juego y tuvo el coraje en sus jugadores de pasar por encima de sus propios límites. “El coraje se estima como la primera de las cualidades humanas, porque es la que garantiza todas las demás”. Esta frase de Sir Winston Churchill retrata convenientemente a estos grandes atletas que se han ganado el respeto y admiración del mundo del fútbol. Ellos tuvieron el coraje y la valentía con su propuesta futbolística de volverle a dar el carácter de universalidad al balompié. Salud por ellos.
¡Que ganas tengo que empiece el Mundial Qatar 2022!

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