domingo, 17 de junio de 2018

ODA A CARLOS VALDERRAMA


Fue el 6 de diciembre del año 2013 cuando me encontré con Carlos Valderrama en Costa Da Sauipe, sitio que había elegido la FIFA y el comité de la organización del mundial de Brasil 2014 para el sorteo final de la copa Mundial de Fútbol. Luego de realizado el sorteo en un hotel de Salvador de Bahía, Honduras, país en el que fungía como entrenador de su selección nacional, quedó enclavada en el grupo E junto con Francia, Suiza y Ecuador. La organización tenía organizada una cena de bienvenida a todas las delegaciones de los 32 países clasificados al certamen orbital.

Una vez terminada la cena fui a saludar a la delegación colombiana que estaba muy cerca a nuestra mesa. Después de haber charlado un rato con José Pekerman me topé frente a frente con Carlos. Somos más o menos de la misma generación, nunca jugamos juntos y nuestro trato, aunque cordial, había sido básicamente de colegas de fútbol. Supe que ese era el momento para decirle lo que pensaba de él. Mi primera frase después del saludo protocolar fue: “Carlos, quiero decirle que yo estoy acá en esta fiesta de Mundial por culpa suya”. Él después de mirarme con cierta extrañeza me preguntó: ¿profe…y eso por qué?

Lo que vino enseguida fue un resumen del porque yo pienso que todos los colombianos que tenemos que ver con el fútbol y que hemos triunfado de alguna manera deberíamos estar agradecidos por todo lo que hizo este samario maravilloso cuando estaba con la selección colombiana. Carlos ha sido el jugador con mayor personalidad y carácter que ha visto este país. Fue el que abrió el camino cuando buscó el triunfo en el Montpellier de Francia, el más valiente de todos en la copa América de Argentina y el que lideró a la selección nacional en la consecución de esa anhelada clasificación al mundial de Italia.

Personalidad, responsabilidad, carácter, emprendimiento, valentía y liderazgo son valores que Carlos mostró a todos los colombianos. Valores que podemos tener y que ayudan conseguir cualquier objetivo que nos propongamos. (Espero que note, amable lector, que no menciono sus cualidades técnicas como jugador, porque eso es lo menos importante).

Hay un antes y un después de Carlos Valderrama en el fútbol colombiano. Si no hubiese sido por él y sus hazañas, muy seguramente no estaríamos aprestándonos a disfrutar de James, Falcao y de la participación de Colombia en este nuevo certamen orbital en Rusia. Para crecer se necesitan ídolos que emular, no solo idolatrar. Carlos es el mejor ídolo para seguir. Si no hubiese existido el Pibe, yo no estaría escribiendo estas letras y usted, muy seguramente, estuviera todavía añorando el 4 a 4 contra Rusia en Chile.


Muchas gracias Carlos.

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