domingo, 29 de enero de 2012

LOS FUTBOLISTAS Y SU EDUCACIÓN

“Un hombre hablaba con su vecino de localidad en el descanso de un partido de fútbol: Nosotros hemos tenido solamente un hijo –le decía-, y aunque su madre y yo siempre hemos estado convencidos de su valía, durante toda su infancia y juventud hemos tenido que sufrir gran cantidad de comentarios negativos sobre él”.


“¿Comentarios negativos?” – Preguntó el vecino de la localidad fingiendo interés.-


“Si -prosiguió hablando el padre-, especialmente de sus propios profesores: que se distraía con el vuelo de una mosca; que tardaba mucho en entender las cosas; que tenía la cabeza muy dura…. Hasta yo llegué a dudar en algún momento de su nivel intelectual.”

“Posiblemente le faltaba motivación para esforzarse en el estudio” –opinó el vecino de asiento, intentando apoyar la opinión del padre-.


“Tiene usted razón. Además, los sistemas de enseñanza están fatales. Deberían existir guarderías infantiles, colegios y carreras universitarias especiales para personas como mi hijo –siguió opinando el padre-. Que me explique alguien para qué quiere nuestro Miguelito saber de geografía, si le llevan a todas partes. Para qué quiere saber de literatura si no tiene tiempo para leer. Para qué quiere saber de historia, si la historia es él”.


Y concluyó diciendo:


“Un hombre así, solo necesita aprender a expresarse con soltura, para quedar bien con la prensa y transmitir esperanza e ilusión al público. (….) Necesita también, saber explicar la intrascendencia de incumplir las promesas, presentar los fracasos propios como ajenos y los triunfos de otros como propios. (…), un contrato laboral blindado y una cuenta en Suiza….”


“¿Y en qué equipo juega su hijo?”, le preguntó el interlocutor.


“¿Equipo?”


“Si, porque su hijo es futbolista, supongo”.


“No hombre, nuestro hijo Miguelito, es un político de postín”.


Estos son apartes de una metáfora escrita por M. A. Benjamín, titulada: “Una clase muy especial”, en la página de internet www.pnlnet.com en la cual, la reputación del futbolista no sale bien librada.


¿Es real todo esto?


¿No deberíamos hacer algo para cambiar ese estereotipo del jugador de fútbol?


Jugadores: lo más importante en sus deberes, es ocuparse no solo por la educación de sus hijos; sino por la suya. Las buenas condiciones futbolísticas no los deben hacer olvidar, de lo que significa la formación académica del ser humano.


Es también una obligación del entrenador ser el complemento para ustedes, si es que queremos ejercer nuestra real función de profesores, junto con las muy conocidas del manejo técnico y táctico, la supervisión en los temas de preparación física y la dirección del equipo en los partidos.


Al fin y al cabo, son otras tareas, no tan publicitadas, las que avalan nuestro trabajo de formadores. En un equipo de fútbol es bien importante conseguir que los miembros del equipo se lleven bien, que el equipo sea coherente, que forme un verdadero bloque. Es básico lograr que la lucha por la victoria sea una lucha común. Se hace necesario eliminar los celos entre jugadores y en la competencia, es imperativo exigir el máximo esfuerzo para intentar ganar.


El entrenamiento de la mente es el que va a dar al jugador la fortaleza necesaria para afrontar las consecuencias que traen reconocimiento y fama.


Para conseguir algo diferente –entiendo algo mejor- tenemos que empezar a hacer algo diferente. La propuesta de una mejor educación para las personas que juegan al fútbol se me antoja una buena opción.


PD: En el caso de Miguelito, aquel político de postín, elegirlo o no es también nuestra opción, pues la educación no solo es obligación de estadio, sino esencialmente de estado.

1 comentario:

  1. Muy bueno profesor... La palabra postin no es muy comun en nuestro medio, si existe Politico de cafetin... Seria bueno hacernos la aclaracion... Gracias y felicitaciones por el articulo.

    Armando Roque G.

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