jueves, 19 de enero de 2012

COMPARACIONES

El entrenador de fútbol siempre tendrá como sueño llegar a ser seleccionador nacional, ojalá de su país y del seleccionado absoluto.

A veces se da, otras veces no.

Cuando se logra llegar a esta meta, se empieza una etapa de su vida totalmente distinta a aquella que llevaba en condición de estratega de un equipo correspondiente al campeonato local.

Es tan diferente que empezamos a hacer comparaciones sobre la vida en un club con de la de un seleccionado, sobre todo cuando nos toca hacer todo nuestro trabajo en tres días al mes, es decir, en un microciclo.

He aquí algunas de ellas: 

Lo que más le ayuda en un club es la evaluación de la temporada anterior. Esa medición a largo plazo es la base para tomar decisiones acerca de la necesidad o no de profundos cambios.

En un seleccionado, por el contrario, el nivel de los jugadores se debe reconocer con relación al momento, inmediatamente. Para no equivocarse en la convocatoria, se debe hacer una observación del jugador, no del equipo, la evaluación se hace mas a corto plazo y los cambios, por lo general, no pueden ser profundos.

La propuesta para los jugadores del equipo es jugar cada partido como si fuera el último y como una final, pero siempre habrá la posibilidad de encontrar una revancha en el próximo encuentro, incluso si se tiene asegurada una clasificación a la liguilla final se puede dejar de pensar en los resultados inmediatos para pensar más en lo que habrá de venir.

La propuesta para los seleccionados es jugar cada partido como si fuera el único. Casi nunca hay una oportunidad de revancha.

La idea en un club es alcanzar los objetivos trazados a un año cuando hay campeonatos anuales o con miras a un semestre en aquellas ligas en las cuales se realizan torneos cortos.

La idea en la selección es cumplir a corto plazo. Los integrantes del plantel, a menudo, se “juegan la vida” en solo partido ya que  de ese compromiso depende la consecución de los objetivos a mediano plazo o a  largo plazo. Para el caso de la actual eliminatoria de Concacaf, es posible que en un lapso de dos o tres años haya cambios radicales en la plantilla, es decir, que aquellos que empezaron la eliminatoria no sean los mismos que la terminan. Es por ello que para un jugador, un partido pueda convertirse en una oportunidad única de la vida.

Los jugadores de los clubes tienen a veces un solo frente que cubrir cuando su equipo no tiene competencias internacionales. El desgaste físico puede llegar a ser un mal menor si se está bien preparado.

Los seleccionados tienen, aparte de su campeonato local, las competencias internacionales y los partidos amistosos y oficiales del representativo nacional. El aspecto físico alcanza un lugar preponderante y se requiere una evaluación constante ya que el jugador puede acusar cansancio, producto del excesivo número de partidos y del stress que supone ese nivel de competencia.

En el club, la sabia elección de los jugadores al comienzo de la temporada seguramente culminará con un triunfo, así como las malas decisiones en contrataciones, refuerzos y políticas erradas de los dirigentes puede llevar a los fracasos.

En un seleccionado se cuenta con la posibilidad de poder estar “contratando” jugadores en cada convocatoria y esa circunstancia brinda la posibilidad de arreglar los problemas en el camino.

La pretemporada en un club, en especial para los preparadores físicos, es el comienzo vital de una buena temporada. Allí se gestan los mejores augurios de un resultado feliz o se pueden malograr los sueños de los hinchas por conseguir un campeonato.

El seleccionador nacional, casi siempre, debe confiar la pretemporada que hacen los preparadores físicos de los equipos para poder hacer realidad el sueño de todo un país.

El trabajo semanal de los equipos que juegan una liga nacional es integral: se comienza con un refuerzo de lo físico en el comienzo de la semana, se continúa con un buen trabajo técnico y se culmina con los trabajos tácticos. La selección solamente puede hacer evaluaciones en lo físico, en los inicios de las convocatorias apuntar básicamente a lo técnico y, si se hace algún trabajo táctico, casi siempre se debe apuntar a los de tipo individual. Los de grupo, cuando se tiene la suerte de contar con un bloque completo en los seleccionados (por ejemplo: la defensa). Los trabajos correspondientes a la táctica de equipo y de balón parado se podrán hacer, generalmente, en el último día de convocatoria.

Podría elaborarse una lista infinita de comparaciones entre la tarea que cumple el entrenador de club y el seleccionador nacional. Como todo en la vida, para cada caso habrá ventajas y desventajas para uno y para otro. Habrá sí una causa común, un sueño único para ambos: encontrar que el fútbol sea siempre la máxima expresión de un pueblo.

He tenido la fortuna de vivir ambas experiencia. ¿Cuál de las dos posibilidades me gusta más? Después de un balance minucioso, diría que me quedo con la función de seleccionador pero con el trabajo que se hace en un club.

¿Será que pido mucho? 












1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo con usted profe, son situaciones distintas, pero cuando se logran mezclar ambas cosas, es genial

    Profe, le quiero presentar un humilde blog

    America de Cali

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