lunes, 8 de agosto de 2011

EL FÚTBOL Y EL COACHING


“Nada te puedo dar que no exista ya en tu interior. No te puedo proponer ninguna imagen que no sea tuya… sólo te estoy ayudando a hacer visible tu propio universo”.

Herman Hesse

¿Quién va a ser el nuevo Alexis Mendoza de la selección de Honduras?


Me tomó de sorpresa esa pregunta que me hicieron después del primer partido en la Copa de Oro, ante Guatemala. El resultado de empate a cero exigía, de quien interrogaba, que alguien debería hacer lo que siempre hizo Alexis: estar siempre cerca de la raya motivando los a jugadores del equipo.

El periodista pensaba que uno de los motivos por el cual Honduras no había obtenido el triunfo era la actitud diferente de este nuevo cuerpo técnico, comparándola con la continua motivación que ejercía el anterior asistente técnico de la selección.


La situación vivida me hizo recordar un método que hoy está muy en boga en todas las empresas y que hoy se está implementando en el fútbol: el coaching y las relaciones humanas.


El coaching es una metodología destinada a conseguir que la persona o grupo consiga aquello que se propone, apoyándose en sus propias fortalezas y habilidades. El coach propicia en el individuo o en el colectivo que los involucrados encuentren sus propias respuestas acerca de los bloqueos o temores que limitan su desempeño y pongan en marcha un plan de acción concreto y efectivo.


El tradicional modelo del entrenador que controla y jugadores controlados ya no existe.


Las funciones del COACH (léase entrenador) siempre deben potencializar el esfuerzo, la creatividad y el desempeño en función de las metas a través de un estado mental “ganador". También debe planear y entrenar la mejora del aprendizaje y la calidad de vida por medio de la construcción de equipos sólidos.


En la nueva función el Coach debe empoderar. El coaching ayuda al desarrollo de la auto-estima, la auto –motivación y la auto-confianza. Empoderar no quiere decir darle poder al jugador; éste ya lo tiene, sino conducirlo a que descubra su poder.


Ahora bien, el éxito depende únicamente del trabajo en equipo que se nutre, claro está, de un intenso y comprometido trabajo de cada uno de los integrantes. Y no es fácil construir un equipo de alto desempeño. Para esa consolidación se necesita de un entrenamiento serio y extenso, en el cual el líder tiene que dar la batalla contra el hábito y la tradición y promover que haya un buen clima de confianza.


Ahora el Coach trabaja para el jugador.


El primer paso del entrenador es construir un equipo donde los individuos tengan la oportunidad de dar todo de sí y al mismo tiempo ayudar al grupo a llegar al máximo como colectividad. Ello significa separarse de todo ego y ser parte del “estado mental de equipo”.


La buena noticia para los jugadores es que el coaching brinda responsabilidad y libertad para actuar pero sigue siendo el técnico quien siempre asume las consecuencias de los resultados.


El fútbol va más allá de la técnica y la preparación física. Es necesario estar emocionalmente preparado para superar las dificultades que entraña la competición con todo lo que ella implica desde el entorno y desde el seno del grupo y del alma de cada participante.


¿Cómo se consigue estar emocionalmente preparado para la competición? Superando los miedos propios, las dudas, la falta de concentración, el temor a fallar, el nerviosismo, la excesiva autocrítica… muchas veces podemos ser nuestro peor enemigo. Como entrenador mi primera exigencia para la elección de un seleccionado es que cada miembro debe tener la suficiente inteligencia para tomar decisiones propias.


El coaching muy seguramente puede ayudar pero la respuesta la tiene el jugador. Nada más aleccionador que una conocida conversación entre un coach y un pupilo:


- “Si te contrato como coach me arreglas la vida?”
- “No. Si me contratas como coach, tú te arreglas la vida”.


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